
El multimillonario John Paulson, jefe de uno de los fondos de inversión que jugaron con las posiciones cortas para lucrarse a costa del hundimiento bursátil de muchos bancos, ha reconocido que con estas prácticas ganó unos u$s1.500 millones.
Según informa The Guardian en su versión digital, la especulación con las posiciones cortas ha provocado su suspensión temporal en las Bolsas de medio mundo. Primero fue en Nueva York, pero el fenómeno se ha extendido a mercados bursátiles como el británico y el español.
Esta práctica consiste en que, ante la previsión de la caída de un valor bursátil, el inversor pide prestadas las acciones a algún inversor a cambio de una comisión. Una vez prestadas las acciones, las vende a la espera de que caigan a un nivel más bajo, momento en el que las recompra para devolverlas al propietario inicial.El margen entre una operación y otra va al bolsillo del previsor.
Paulson apostó por la caída de cuatro bancos, incluido HBOS, adquirido por Lloyds TSB tras sufrir su colapso bursátil.
La Autoridad de Servicios Financieros descubrió las posiciones cortas de Paulson cuando operó con esta entidad, aunque no fue el único: el regulador amenazó con revelar el nombre de otros especuladores si no cancelaban estas prácticas en menos de 24 horas.
Sin embargo, el multimillonario ha hecho públicas sus operaciones por iniciativa propia.
Sus posiciones cortas afectaban a Royal Bank of Scotland (0,87% de participación, 371millones de beneficios); Lloyds TSB (1,76%, 328 millones); HBOS (0,95%, 117 millones) y Barclays (1,18%, 326 millones).
La venta masiva de acciones por las posiciones cortas impulsaron las fuertes turbulencias bursátiles de la última semana. Por otra parte, la desconfianza de los inversores ante la debilidad de la banca aumentó al observar la venta masiva de acciones, lo que redundó en un pánico mayor.
Según informa The Guardian en su versión digital, la especulación con las posiciones cortas ha provocado su suspensión temporal en las Bolsas de medio mundo. Primero fue en Nueva York, pero el fenómeno se ha extendido a mercados bursátiles como el británico y el español.
Esta práctica consiste en que, ante la previsión de la caída de un valor bursátil, el inversor pide prestadas las acciones a algún inversor a cambio de una comisión. Una vez prestadas las acciones, las vende a la espera de que caigan a un nivel más bajo, momento en el que las recompra para devolverlas al propietario inicial.El margen entre una operación y otra va al bolsillo del previsor.
Paulson apostó por la caída de cuatro bancos, incluido HBOS, adquirido por Lloyds TSB tras sufrir su colapso bursátil.
La Autoridad de Servicios Financieros descubrió las posiciones cortas de Paulson cuando operó con esta entidad, aunque no fue el único: el regulador amenazó con revelar el nombre de otros especuladores si no cancelaban estas prácticas en menos de 24 horas.
Sin embargo, el multimillonario ha hecho públicas sus operaciones por iniciativa propia.
Sus posiciones cortas afectaban a Royal Bank of Scotland (0,87% de participación, 371millones de beneficios); Lloyds TSB (1,76%, 328 millones); HBOS (0,95%, 117 millones) y Barclays (1,18%, 326 millones).
La venta masiva de acciones por las posiciones cortas impulsaron las fuertes turbulencias bursátiles de la última semana. Por otra parte, la desconfianza de los inversores ante la debilidad de la banca aumentó al observar la venta masiva de acciones, lo que redundó en un pánico mayor.


