
El Mercado, en ocasiones, es capaz de consumar absurdos que a primera vista resultan inexplicables, aunque finalmente los fundamentos terminan por imponerse.
Esto es, en mi opinión, lo que está pasando con el precio del petróleo.
La suba de US$ 60 a US$ 145, en pocos meses, sin alteraciones significativas en los factores de oferta y demanda y a las puertas de una de las crisis financieras más graves de las últimas décadas (con la consecuente desaceleración económica y caída en la demanda de energía que supone) constituía, por cierto, una situación insostenible que tarde o temprano terminaría por sincerarse.
¿Cuál fue el motivo de esta enorme burbuja? Fundamentalmente, el desarme de posiciones en acciones de los grandes inversores institucionales y su arbitraje a materias primas (esto explica también la suba extraordinaria que experimentaron productos como la soja).
Ahora bien, ¿hasta cuando podía sostenerse esta situación? Hasta que la suba fuera excesiva y, por supuesto, hasta que los managers de estos enormes portafolios terminaran de convencerse de que la recesión de la economía mundial había dejado de ser una mera especulación para convertirse en una realidad concreta e ineludible.
En este sentido, entonces, me parece importante remarcar dos hechos:
1. Se puede conocer el modo en que operan estos grandes jugadores del sistema y, eventualmente, seguir su estrategia (esto es bueno para las entradas, porque el propio volumen de compras que generan produce las grandes subas; no así para las salidas, por razones exactamente opuestas).
2. Por el contrario, podemos decidir operar siempre en base a fundamentos (evitando así el riesgo de las burbujas).
Por supuesto, cualquiera de esas dos opciones son, en principio, válidas, siempre y cuando coincidan con nuestra filosofía de inversión.
Lo que no es válido, en cambio, es desconocer la existencia de estos grandes jugadores y su influencia en las artificiales cotizaciones de determinados activos que, tarde o temprano, terminan por desinflarse o explotar.
Esto es, en mi opinión, lo que está pasando con el precio del petróleo.
La suba de US$ 60 a US$ 145, en pocos meses, sin alteraciones significativas en los factores de oferta y demanda y a las puertas de una de las crisis financieras más graves de las últimas décadas (con la consecuente desaceleración económica y caída en la demanda de energía que supone) constituía, por cierto, una situación insostenible que tarde o temprano terminaría por sincerarse.
¿Cuál fue el motivo de esta enorme burbuja? Fundamentalmente, el desarme de posiciones en acciones de los grandes inversores institucionales y su arbitraje a materias primas (esto explica también la suba extraordinaria que experimentaron productos como la soja).
Ahora bien, ¿hasta cuando podía sostenerse esta situación? Hasta que la suba fuera excesiva y, por supuesto, hasta que los managers de estos enormes portafolios terminaran de convencerse de que la recesión de la economía mundial había dejado de ser una mera especulación para convertirse en una realidad concreta e ineludible.
En este sentido, entonces, me parece importante remarcar dos hechos:
1. Se puede conocer el modo en que operan estos grandes jugadores del sistema y, eventualmente, seguir su estrategia (esto es bueno para las entradas, porque el propio volumen de compras que generan produce las grandes subas; no así para las salidas, por razones exactamente opuestas).
2. Por el contrario, podemos decidir operar siempre en base a fundamentos (evitando así el riesgo de las burbujas).
Por supuesto, cualquiera de esas dos opciones son, en principio, válidas, siempre y cuando coincidan con nuestra filosofía de inversión.
Lo que no es válido, en cambio, es desconocer la existencia de estos grandes jugadores y su influencia en las artificiales cotizaciones de determinados activos que, tarde o temprano, terminan por desinflarse o explotar.
3 comentarios:
yo soy de los estúpidos que compró acciones relacionadas con el petróleo cuando estaba en el pico.
y soy de los estúpidos que no se deshizo de esas acciones, por el necesio deseo de que volviera a subir.
en fin, yo soy uno de los que aprendió en esta escalada.
Kco:
Todos cometemos errores al principio. Lo realmente importante es aprender de esos errores.
Debo confesarte que en algún momento también me sentí tentado de invertir en el sector, pero el hecho de saber que la suba se debía a estos arbitrajes de grandes inversores institucionales y no a variaciones en oferta/demanda me resultó suficiente para qudarme afuera.
En mi experiencia, la forma más segura de ganar en Bolsa es realizar una selección de acciones muy buenas y esperar un mercado bajista para entrarles.
Eso, y también como complemento, destinar algo de los ahorros a acciones de sectores muy castigados por situaciones de crisis.
Después, paciencia y disciplina.
Con tiempo y voluntad se logra.
Saludos y gracias por comentar.
Otra cosa que remarcaría es esta: los mercados siempre exageran. En las subas y también en las bajas. Por eso, a veces si tenemos una acción de una compañía muy buena (caso Petrobrás), con muy buen management y muy buenos planes de negocios, tal vez no es una buena opción vender asumiendo pérdidas de un 50%. Creo que en casos así, lo mejor es asumirse como socio pequeño de una gran compañía, y no vender esas acciones, del mismo modo que no salimos a vender nuestra casa cuando el mercado inmobiliario baja.
Creo que es una forma medianamente agradable de soportar la situación. Por supuesto que hay que analizar cada caso en particular, pero si tomamos como referencia el hecho de que la economía mundial tiene una tendencia subyacente de crecimiento, tal vez en algunos años esa pérdida actual pueda convertirse en ganancia.
Saludos.
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