miércoles, 1 de octubre de 2008

¿Quiere ser exitoso en los mercados? Compre Pánico y venda Euforia


Parece fácil visto a la distancia y con la perspectiva que suele dar el tiempo. Pero por alguna razón, aunque la historia la avale, la consigna de “comprar pánico, vender euforia”, no es una estrategia que demasiados inversores estén en condiciones de aplicar.
¿Por qué es esto? En parte porque muchos inversores individuales no tienen la suficiente fortaleza para entrar a los mercados en momentos de grandes caídas y, al mismo tiempo, porque los inversores institucionales (los mayores jugadores del sistema) están sujetos a innumerables limitaciones propias de su política de inversión, condicionada a su vez por la necesidad de obtener resultados positivos permanentes que satisfagan las expectativas de sus clientes.
Esto hace que ambos vendan en momentos de pánico (cuando lo recomendable sería comprar) y compren en momentos de euforia (cuando lo recomendable sería vender).
Hay una norma no escrita en los mercados que, salvo que el sistema capitalista colapse completamente (cosa para la que deberíamos tener bastante mala suerte, considerando sus varios siglos de vida), se verifica una y otra vez: cuando el pánico es total, se suele estar muy cerca del piso del mercado; por el contrario, cuando la euforia es total, se suele estar cerca del techo.
Esa capacidad de maniobra que otorga, entonces, la condición de inversor individual (libertad que responde no sólo a la ausencia de condicionamientos externos a la hora de tomar decisiones, sino también a la relativa facilidad con que una posición puede ser armada o desarmada), debería allanarnos el camino para aprovechar al máximo posible estos momentos de alta volatilidad caracterizada por el pánico.
El inversor inteligente, entonces, debería ser capaz de analizar adecuadamente un contexto determinado y aprovechar las oportunidades que toda situación de pánico ofrece. Luego, debería mantener su posición (aunque esta baje circunstancialmente) y esperar a que el ciclo revierta, con la consecuente desaparición del pánico y la irrupción de su contracara: la euforia. En ese momento, el inversor inteligente volverá a ir en contra del mercado y venderá su posición en el momento que crea más conveniente de acuerdo a su análisis.
Esto, que parece tan simple, requiere nada menos que del control de las emociones, lo cual es la piedra angular de una estrategia de inversión exitosa.
No está demás recordar que el mercado siempre anticipa a la economía real, por lo tanto, si esperamos los signos de reversión de ciclo de la economía real (PBI, empleo, inversión, etc.) probablemente sea ya demasiado tarde y las mejores oportunidades hayan pasado.

2 comentarios:

Kco dijo...

buenísimo, che. muy bueno el artículo.
eso de comprar en el piso y esperar tranquilo la recuperación me quita el sueño.

Smart Investor dijo...

Gracias, Kco!
Me alegro de que te haya gustado el artículo.
Como vos decís, no es fácil lograrlo, pero vale la pena es esfuerzo.