
“Cuando todo el mundo habla de la suba de la Bolsa, lo mejor es vender cuanto antes”.
¿Cómo se forma una burbuja financiera? ¿Cómo reconocerla?
Si bien se ha escrito mucho sobre este tema, hay un elemento que podríamos reconocer prácticamente en el origen de todas las burbujas a lo largo de la historia: el optimismo excesivo del mercado con respecto a la economía en general o a algún sector de la economía en particular.
Son momentos en los que empieza a hablarse de “cambio de paradigma”, de la “nueva economía”, del sector cuyas ganancias futuras son “incalculables” (pensemos por ejemplo en el estallido de las punto com en el año 2000). Así, entonces, es como va aceitándose la maquinaria de la especulación hasta que finalmente, con valuaciones que ya no resisten análisis financiero alguno, los activos se desploman ante el menor signo que desmienta la factibilidad de esas expectativas.
Ahora bien, ¿hay forma de evitar ser víctima de una burbuja? Por supuesto. Y aquí el análisis financiero será nuestro aliado. Es a través del análisis financiero que podremos determinar si un activo está sobrevaluado o no.
Tres elementos distintivos
Desde la teoría suelen señalarse tres aspectos a tener en cuenta para reconocer la existencia (o no) de una burbuja:
1. Valores de activos que no guardan relación con los fundamentos del mercado (por ejemplo, si el precio del petróleo aumentó un 100% en el último año y no hubo incrementos de demanda).
2. Valores de activos que se espiralizan (curva de precios de un activo que se vuelve casi vertical en un período corto de tiempo).
3. Aumento exponencial de volumen (aumentos en el volumen de contratos negociados que duplican o incluso triplican el volumen promedio, en un período corto de tiempo)
Por supuesto, las burbujas, por su misma naturaleza, suelen extenderse en el tiempo más allá de lo razonable. Por eso se dice que en ellas existe una cadena de “tontos” en la que todos (salvo el último) ganan. Claro, nada nos asegura que no seamos nosotros el último “tonto” de esa cadena, antes de que la burbuja estalle.
¿Cómo se forma una burbuja financiera? ¿Cómo reconocerla?
Si bien se ha escrito mucho sobre este tema, hay un elemento que podríamos reconocer prácticamente en el origen de todas las burbujas a lo largo de la historia: el optimismo excesivo del mercado con respecto a la economía en general o a algún sector de la economía en particular.
Son momentos en los que empieza a hablarse de “cambio de paradigma”, de la “nueva economía”, del sector cuyas ganancias futuras son “incalculables” (pensemos por ejemplo en el estallido de las punto com en el año 2000). Así, entonces, es como va aceitándose la maquinaria de la especulación hasta que finalmente, con valuaciones que ya no resisten análisis financiero alguno, los activos se desploman ante el menor signo que desmienta la factibilidad de esas expectativas.
Ahora bien, ¿hay forma de evitar ser víctima de una burbuja? Por supuesto. Y aquí el análisis financiero será nuestro aliado. Es a través del análisis financiero que podremos determinar si un activo está sobrevaluado o no.
Tres elementos distintivos
Desde la teoría suelen señalarse tres aspectos a tener en cuenta para reconocer la existencia (o no) de una burbuja:
1. Valores de activos que no guardan relación con los fundamentos del mercado (por ejemplo, si el precio del petróleo aumentó un 100% en el último año y no hubo incrementos de demanda).
2. Valores de activos que se espiralizan (curva de precios de un activo que se vuelve casi vertical en un período corto de tiempo).
3. Aumento exponencial de volumen (aumentos en el volumen de contratos negociados que duplican o incluso triplican el volumen promedio, en un período corto de tiempo)
Por supuesto, las burbujas, por su misma naturaleza, suelen extenderse en el tiempo más allá de lo razonable. Por eso se dice que en ellas existe una cadena de “tontos” en la que todos (salvo el último) ganan. Claro, nada nos asegura que no seamos nosotros el último “tonto” de esa cadena, antes de que la burbuja estalle.
5 comentarios:
Muy bueno este posteo. La imagen del último tonto es terrible. Yo he sido de esos tontos que compró una acción cuando estaba en el techo y cerré el círculo a los que sí ganaron.
Calculo que lo que también juega en contra a la hora de reconocer una burbuja es nuestra ambición, nuestro deseo irracional de aumentar nuestro patrimonio.
Sí, absolutamente. El peor enemigo que podemos tener para invertir es la ambición irracional. La ambición en sí es algo bueno, es lo que nos impulsa a ir más allá. Pero si no le ponemos un límite nos puede destruir. En el caso de la Bolsa, el límite está dado por el análisis fundamental y el análisis técnico. Son las herramientas que nos traen racionalidad. Yo creo que lo primero que un inversor debe hacer es definir su perfil, o sea, definir si quiere ser un inversor de valor o un trader. Después, elegir los activos en particular. En ese sentido, el análisis fundamental nos va a decir qué comprar, y el análisis técnico, cuándo comprar. Finalmente, tendremos que establacer el plazo de nuestra inversión y definir los stop loss. Creo que de esa forma se achica bastante el margen de error, ya que se tiene un mapa previo que ayuda a ponerle un límite a las emociones.
Gracias por comentar, como siempre.
¿Cómo es eso del inversor de valor? ¿Y qué es eso del stop loss? Gracias.
Kco:
Los inversores de valor son aquellos que ponen el acento en el análisis fundamental. Buscan empresas con buenos fundamentos y cuyas acciones no reflejen aún su valor real. Son, por lo tanto, inversores de largo plazo y se caracterizan por seguir comprando cuando el activo baja, en lugar de vender. Del otro lado, están los inversores llamados "traders" que ponen el foco en el análisis técnico, es decir, no dan mucha importancia a los aspectos fundamentales, sino más bien a la información de gráficos. Son, por lo tanto, inversores de corto plazo. Incluso muchos inician y cierran sus inversiones en el mismo día (son los llamados "daytraders").
En cuanto a los Stop Loss, son órdenes de venta automática que se ejecutan cuando un activo toca un precio determinado. Por ejemplo, si compré una acción a $10 y no quiero perder más de un 10%, puedo poner un stop loss en $9. De ese modo, si la acción toca ese precio, se ejecuta la orden de venta en forma automática.
Más allá de que usemos o no esta herramienta, de cualquier forma me parece importante el hecho de definir, antes de decidir la inversión, cuáles van a ser nuestros precios de salida (tanto para el caso de pérdida como para el de ganancia).
Saludos.
buenísimo, gracias! fue muy claro.
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